FUNCIONES COGNITIVAS

En esta pestaña, enfocada al trabajador o familiar, vamos a tratar de comprender las funciones cognitivas y la manera en la que estas afectan al desarrollo de una persona, las razones del deterioro cognitivo y los componentes que influyen en este mismo.

Los conceptos que vamos a tratar son la atención, la percepción, la memoria, la orientación temporal y espacial, el lenguaje, el razonamiento y la psicomotricidad, tanto fina como gruesa.


A su vez, la atención cuenta con una serie de características, que son:

Direccionalidad: Cuando se dirige a un objeto o actividad. Por ejemplo, cuando nos fijamos en el color de un semáforo en la calle para cruzar.

Distribución. Cuando se reparte entre varios objetos o actividades a la vez. Por ejemplo, cuando oímos la radio mientras conducimos.

Constancia. Se trata de mantenerla durante un largo periodo de tiempo. Un ejemplo sería cuando leemos un libro.

Selectividad. Se trata de discriminar entre estímulos. Podemos centrarnos en una conversación que estemos manteniendo, aunque se esté en un lugar muy ruidoso. 

Esta capacidad es de vital importancia para el desarrollo de una persona, ya que puede focalizar su atención en aquello que siempre le ha hecho feliz, como el bordado, los puzzles, las nubes o el fútbol.

Por eso, es recomendable que para trabajar la atención (aunque ya profundizaremos más adelante) se pongan en práctica juegos y ejemplos cotidianos de la vida del usuario, para que sea él o ella quien elija cómo trabajar este área que afecta al desarrollo cognitivo.

Seguir la letra de una canción, contar las nubes del cielo o los lunares de su cara son algunos de estos ejemplos.

Lo más importante es hacer estos ejercicios desde el cariño y la paciencia.


LA ATENCIÓN

Por definición, la atención es la capacidad del ser humano para dirigir nuestros recursos mentales sobre algunos aspectos del medio, o sobre la realización de las acciones que se valoren más interesantes.

Esto quiere decir que la atención, en líneas generales, es la capacidad que tenemos de dirigir nuestros pensamientos hacia algo que nosotros creemos que tiene importancia, de forma consciente o no. Es muy importante el correcto manejo de la atención porque, ¿qué sería de la vida si no estuviéramos pendientes a los detalles que la rodean?


TIPOS DE ATENCIÓN


Atención sostenida: Consiste en el tiempo que el usuario es capaz de mantener la atención en una acción sin que sus pensamientos se dispersen o cambien de objeto de atención.

Atención involuntaria: Se da cuando el cerebro, de manera intuitiva, presta atención a algo que ocurre, por lo general, de forma brusca. Podemos observarlo, por ejemplo, cuando alguien llama a la puerta y miramos de manera inconsciente.

Atención voluntaria: La encontramos cuando somos nosotros quienes decidimos prestar atención a algo en concreto, como cuando estamos en clase de francés, pero elegimos ponernos a dibujar y prestar toda nuestra atención en el dibujo que vamos a hacer.

Atención selectiva: Es aquella que nos permite estar pendientes de varias tareas o acciones al mismo tiempo, como cuando estamos viendo una película mientras planchamos o doblamos la ropa limpia.


LA PERCEPCIÓN.

La percepción es  la forma en la que el cerebro recibe las sensaciones del entorno a través de los órganos de los sentidos

Dentro del concepto de percepción nos encontramos algunos más que influyen de manera directa en su desarrollo óptimo, y pueden definirse como elementos necesarios y características de la percepción en sí misma. Algunos de ellos son:

Las sensaciones, que forman parte vital de la percepción. Esto se debe a que son impresiones que los estímulos externos producen en la conciencia y son recogidas por medio de alguno de los sentidos, con el fin de comenzar el proceso de análisis del mensaje que nos llega.

La percepción selectiva, que es la capacidad que tiene nuestro cerebro para diferenciar entre conceptos importantes y otros irrelevantes, prestando atención a aquellos que considera de mayor importancia.

La percepción relativa o subjetiva, en la que influye la manera de ver el mundo de la persona en cuestión, haciendo que una percepción tenga mayor o menor importancia según vivencias propias u opiniones del usuario.

La percepción con carácter temporal, ya que el paso del tiempo favorece y enriquece el proceso perceptivo y su desarrollo.


LA MEMORIA.

Somos aquello que recordamos; nuestras vivencias, los olores, el tiempo, la risa y el espacio.

Para que todo lo que vivimos quede grabado a fuego, es necesario el componente de la memoria, y debemos entrenarla para que no caiga en manos del olvido y sea una herramienta a la que recurrir cuando queramos abrir el baúl de los recuerdos para volver a vivir esas experiencias que nos cambian la vida a diario. Por eso, ahora vamos a ver los factores que influyen en la conservación de esta, sus características y definición.

La memoria se puede definir como la capacidad del cerebro de retener información y recuperarla voluntariamente. Es decir, la memoria es lo que nos permite recordar hechos, ideas, sensaciones, relaciones entre conceptos y todo tipo de estímulos que ocurrieron en el pasado.

Para poder hacer uso de la memoria, es necesario pasar por un proceso que vamos a dividir en 3 pasos:

1. Adquisición de la información: Gracias a los sentidos y a las funciones básicas, se percibe la información, que es filtrada para dejar pasar solo aquellos estímulos significativos. La información irrelevante o aquella que nuestro cerebro no considera innecesaria, no será asimilada de la misma manera que aquella considerada como importante, por lo que quedará en memoria a corto plazo y se olvidará con facilidad, como por ejemplo lo que hemos comido hoy o el capítulo de una serie a la que no hemos prestado mucha atención.

2. Almacenamiento de la información: La forma en la que el cerebro almacena la información tiene que ver con los distintos tipos de memoria que hay, que se dividen en memoria a corto, medio y largo plazo, dependiendo de la importancia de la información, la atención puesta a la hora del aprendizaje y otros factores externos.

3. Recuperación de la información: El último paso dentro del proceso de memorización consiste en la recuperación de la información previamente almacenada cuando sea necesario. A veces, la recuperación también se realiza de forma involuntaria cuando vienen pensamientos de un hecho pasado, sobre todo si fue desagradable o cuando no puede ser eliminado de la cabeza, como una canción que no podemos parar de tararear.

EL OLVIDO

Dentro de la memoria, no podemos evitar dejar de recordar algunos hechos. Al fenómeno de la pérdida o cese de un recuerdo, o hecho de no estar presente algo o alguien en la memoria lo llamamos olvido.

Este se produce por varias causas, entre ellas: 

Desvanecimiento: Pasado un tiempo desde el aprendizaje, si la información no se vuelve a utilizar se olvida porque el hecho o acontecimiento pierde importancia. 

Desplazamiento: La información más antigua y que no se ha filtrado hacia niveles superiores, se desplaza para dar lugar a nuevas informaciones. 

Interferencias: Es información nueva, muy similar a la que ya existe, y que desvirtúa la información original. 


ORIENTACIÓN ESPACIO-TEMPORAL

Permite a la persona saber dónde se encuentra en todo momento, siendo capaz de establecer referencias mentales, que le ayudan a reconocer los lugares e interiorizar recorridos imaginarios para llegar a los mismos.

También permite ubicar al propio cuerpo en el espacio en relación a sí mismo, a otras personas u objetos. La percepción del tiempo permite a la persona ordenar la secuencia de los hechos en un pasado, presente o futuro. De esta forma, podemos organizar en el tiempo la experiencia que tenemos. La persona puede saber cuándo aprendió a nadar, o si conoció antes a una persona o a otra. 


Los componentes que forman la orientación espacio-temporal son:

-Espacio: Es la capacidad del ser humano para orientarse en el lugar en el que se encuentra físicamente. Las personas con deterioro cognitivo suelen sentir este componente afectado, de manera que no saben ubicarse en el espacio, se encuentran perdidos en lugares cotidianos o rutinarios.

-Tiempo: Es el componente que influye a la hora de hacer saber a la persona dónde se encuentra en carácter temporal, es decir, el día, la hora o el año en el que está viviendo.

-Personal: Es la capacidad de la persona para reconocerse a sí misma y el entorno que la rodea, de forma que es consciente de su existencia y reconoce el cuerpo como suyo.

PSICOMOTRICIDAD

Es la relación que existe entre lo psíquico y lo motriz, de manera que, la parte psíquica será consciente de los movimientos necesarios para la realización de una acción. En la primera infancia ambos aspectos están relacionados, de manera que no se distinguen. Inicialmente, el niño tiene una motricidad anárquica, con reflejos primitivos, un desarrollo postural y un equipo primario. 

Podemos diferenciar entre:

-Psicomotricidad fina: Es la que requiere la coordinación entre el ojo y la mano, y que requiere de movimientos de mayor precisión y dominio de los músculos, como sería coger algo con dos dedos, recortar, etc. Para poder escribir antes deberá haberse desarrollado primero la psicomotricidad fina. 

-Psicomotricidad gruesa: Es la que requiere el control y movimiento de grandes grupos de músculos. Se desarrolla antes que la fina, y se centra en mover los brazos para coger objetos; y mover las piernas para caminar, levantarse, agacharse, saltar, etc.

Hay aspectos que entran en el ámbito del movimiento y la psicomotricidad, como por ejemplo el conocimiento del cuerpo, el control de la respiración, el control del tono y control postural, el equilibro, la coordinación eficaz o la organización espacial.

EL PENSAMIENTO

Es una función cognitiva superior que permite la organización de ideas para la representación mental de la realidad, así como la proyección de construcciones propias, tras la relación entre la información recabada y la que está disponible en el intelecto. Puede decirse que los pensamientos son productos elaborados por la mente, que pueden aparecer por procesos racionales o bien por abstracciones de la imaginación. 

El razonamiento es la capacidad de sacar conclusiones a partir de unas premisas previas. Un ejemplo puede ser cuando una persona se asoma por la ventana y ve que está lloviendo, deduce que si va a salir debe ponerse calzado cerrado y usar paraguas.

En función de cómo se estructure, el pensamiento se puede clasificar en: 

Deductivo: va de lo global a lo particular, estableciendo una conclusión a través de una premisa general.

Inductivo: este pensamiento es el proceso inverso al pensamiento deductivo, es el que va de lo particular a lo general. La base es que la premisa que puede funcionar para una persona o situación puede aplicarse en otras similares. 

Analítico: realiza la separación del todo en partes que son identificadas o categorizadas. 

Creativo: aquel que se utiliza en la creación o modificación de algo, introduciendo nuevas ideas o procedimientos que cambian algo existente. También se puede conocer como pensamiento divergente. El pensamiento creativo o divergente es el contrario al racional o convergente. 

Racional: es el pensamiento que contradice lo irracional, por lo que buscará una explicación lógica y contrastada. También se conoce con el nombre del pensamiento convergente. 

Instintivo: es aquel que poseen la mayoría de los seres vivos, el cual genera acciones no racionalidades. Está muy vinculado con las emociones y con la supervivencia. 

Sistémico: es una visión compleja de múltiples elementos con sus diversas interrelaciones, es decir, conectadas entre sí. 

Crítico: examina los razonamientos existentes cuestionándolos, teniendo también una vertiente analítica y evaluativa. Trata de estudiar el conocimiento, decidiendo lo que uno realmente cree y por qué. 

Interrogativo: es el pensamiento con el que se cuestiona la realidad así como los procedimientos puestos en marcha en determinadas situaciones. Sirve para descubrir información sobre los temas que interesan. 

Pensamiento social: se basa en el análisis de elementos en el ámbito social. Plantea interrogantes y hace críticas que ayuden en la búsqueda de soluciones a las mismas. Además, puede considerarse como el pensamiento que tiene 

EL LENGUAJE

Podemos definir el lenguaje como el conjunto de códigos que permiten la interacción entre las personas, y clasificarlo en función de los elementos utilizados en el proceso comunicativo.

LENGUAJE VERBAL: Se caracteriza por el uso de las palabras, siglas, pictogramas, etc., cuando se interactúa con otra persona o grupo de personas, ya sea a través del lenguaje escrito o hablado. 

Según sea manifestación del mismo, distinguimos entre: 

• Lenguaje oral: el lenguaje oral es el lenguaje hablado. Se basa en una combinación de sonidos que se usan para expresar e intercambiar ideas, de manera que la unión de los mismos da lugar a las palabras y estas a su vez, al unirse dan lugar a las oraciones.

• Lenguaje escrito: todos los sonidos del lenguaje oral tienen una representación en el lenguaje escrito, a través de letras y signos de expresión. Estas letras forman de igual manera las palabras y las frases. La entonación y sentido a las frases se da con los signos de exclamación e interrogación. 

LENGUAJE NO VERBAL: Este tipo de lenguaje suele acompañar al lenguaje verbal, a veces sin que la persona sea consciente de ello. Se incluye como lenguaje no verbal la mirada, el movimiento de las manos, la expresión facial, etc. Dentro de lenguaje no verbal, distinguimos: 

• Lenguaje kinésico: Forman parte de esta categoría los gestos, los movimientos corporales, etc. 

• Lenguaje facial: Aparece concretamente en el modo en el que se mueven los músculos de la cara.

FUNCIONES DEL LENGUAJE:

• Función expresiva o emotiva: destinada a manifestar sentimientos, emociones o deseos, entre otros. Se utiliza generalmente con signos de exclamación porque dan más énfasis al mensaje.

• Función conativa o apelativa: el emisor emite el mensaje porque espera una respuesta por parte del receptor, por lo tanto el mensaje es imperado, porque formula preguntas o plantea una sugerencia u orden.

• Función referencial: esta es la función básica en todo proceso de comunicación. Su finalidad principal es la de informar, por lo que se incluye cualquier intervención con carácter informativo.

• Función metalingüística: entran en juego los códigos del lenguaje, es decir que se centra en el significado de la lengua, de las palabras, en la estructura misma del mensaje. Esta función incluye definiciones y aclaraciones.

• Función fática: tiene la finalidad de iniciar, prolongar, interrumpir, o finalizar una conversación. También se emplea para constatar la eficacia del canal por el cual se envía el mensaje.

• Función poética: se utiliza para dotar de belleza al mensaje realizando combinaciones formales o a través de combinación de palabras que producen una rima. Suele utilizarse en los textos literarios, en las novelas, en poemas... 

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